acondicionamiento acústico
En su objetivo de garantizar las condiciones mínimas de confort acústico interno en los edificios, se obliga al acondicionamiento acústico mediante el control del tiempo de reverberación.
Este es un parámetro de valor mesurable, utilizado para describir el comportamiento de recintos cuya inteligibilidad es una cuestión fundamental.
 

Es común que aulas de colegios, institutos y universidades no dispongan de las condiciones adecuadas de inteligibilidad. Esto depende del tamaño de las mismas y el tipo de material de revestimiento.
A veces, se intenta corregirlo con un diseño de megafonía adecuado, aunque, en algunas ocasiones, un buen diseño inicial lo hubiera evitado.
El Tiempo de Reverberación exigido es el valor medio, aunque de cara a la posible adopción de medidas correctoras, en algunos casos, resultará necesario conocer los datos para cada frecuencia del espectro.

Se indica que debe aplicarse a salas de conferencias, aulas y comedores de restaurantes que tengan un volumen hasta 350 m3. Tampoco afecta a espacios destinados a espectáculos, como auditorios, teatros, cines.
Existen dos métodos (simplificado y general) para validar las soluciones de revestimiento. En el general, se explican los factores que intervienen en la fórmula de Sabine : volumen del recinto y absorción acústica total del mismo. Dentro de este componente se incluyen todas las unidades de absorción disponibles, procedentes de multiplicar los coeficientes de absorción de cada solución de acabado por su superficie de aplicación ,más la absorción que proporciona el público y mobiliario.
El Anejo K del Documento contiene recomendaciones de diseño para aulas, en función de la proporción de sus dimensiones y distribución de soluciones absorbentes en sus paramentos.

El proceso para la elección de las soluciones de acondicionamiento es un tanto diferente que al de las de aislamiento. En este último caso, los elementos utilizados no se presentan normalmente vistos, sino que hay que proceder a darles un acabado (alicatado, pintura, empapelado, solado). En cambio, las previstas para regular el tiempo de reverberación suelen ser las de acabado final del recinto (por ejemplo, los falsos techos), por lo que, además de sus propiedades acústicas, deben reunir otras, como presentación estética acorde al resto del espacio, facilidad de limpieza y mantenimiento, resistencia al fuego y al deterioro con el uso y paso del tiempo. Este último requisito depende de la localización, ya que muchos de estos materiales (como los absorbentes porosos ó textiles), por su propia configuración, no resisten bien el impacto, presión, manipulación que se le pueda aplicar por los usuarios, si lo tienen al alcance.